Bienvenidos

¿QUIÉN SOY?

Sidney 2019. Soy Carlos Augusto Albán Vela y esta es mi historia y la de como llegué a este portal. Me convertí en adicto al trabajo, sentía placer con cada logro de mi vida laboral, al mismo tiempo cumplía felizmente con los roles que me fue dando la vida: el de hijo, hermano, tío, esposo, padre, entre otros.

Todo transcurría con normalidad, hasta que en un lapso de cuatro años tuve 16 pérdidas.

 

Me divorcié de una mujer que amaba, mi hijo se fue a estudiar a otra ciudad estando muy joven, casi muero en un vuelo aéreo producto de una falla técnica, caí de rodillas y debí ser operado de meniscos y ligamentos cruzados, murió mi mascota, mi asistente se fue de mi empresa, tomamos una decisión equivocada de operar a mi madre y quedó postrada durante un año, luego murió. Estas situaciones desencadenaron otras. Pero, siempre supe que estaba a prueba, aprendiendo, pues nadie sabe lo que gana cuando pierde.

Un día, le conté a mi amiga María José, quien vivía una situación delicada de salud, alguna de estas situaciones por las que estaba pasando. Ella me miró a los ojos y me dijo “no permitas ser víctima, ni creerte, ni hacerte la víctima”. Ese llamado fue uno de los tantos detonantes que impulsó este camino. Fue una temporada difícil en mi vida, era una avalancha de hechos muy duros de enfrentar, pero Mientras eso pasaba, vivía.

Entre otras cosas, compré un apartamento, lo decoré y comencé a convertirlo en mi nuevo refugio. Asimismo, continuaba generando ideas para mi trabajo, tuve una mayor cercanía con el interior de mi ser, inicié una búsqueda y me encontré, crecí. Hoy soy una persona con una mayor comprensión de la realidad, de eso quiero hablar en esta plataforma que he denominado ‘Mientras tanto vivo’. Este portal es una invitación a vivir, a comprender nuestra realidad y nuestra condición de seres humanos, busco apoyarme de expertos, de lecturas con ejercicios probados y negando también algunos de los patrones actuales que invitan a la gente a ser mejor y vivir una vida perfecta; la invitación es a emprender la búsqueda del bienestar.

Este portal tendrá una estrecha relación entre los lugares que conozca y sus vivencias, por eso el lanzamiento ocurre en Sidney tratando un tema particular, la vivencia de los jóvenes colombianos que llegan a este país, a qué se enfrentan y como se enfrentan a su nueva realidad.

Tengo un profundo respeto y creencia por la vida espiritual, creo que el creador entrega dones y que quienes los reciben deben a aprender a administrarlos. Pero, también creo que esos dones son una condición más de todas las que recibimos al momento de nacer, tales como tener una familia, un nombre unos padres, una nacionalidad, etc.

 

Usaré la palabra creador para referirme a esa energía que cada uno considera que fue la causa de su llegada a este mundo, una energía natural no mediada por ningún Dios, un Dios Universal que en la tierra ha tenido múltiples interpretaciones, una mezcla de las dos u otras interpretaciones que cada cual quiera darle a quien provocó su llegada a este planeta.

A mis 53 años decidí tomar un avión desde Colombia y llegar a Sídney, sentarme nuevamente después de muchos años en una escuela y estudiar inglés. Mi empresa en Colombia quedó con las puertas abiertas para producir nuevas iniciativas, entre ellas este portal. Hoy me atreví, es decir fui atrevido con la vida y con el pleno convencimiento que estamos de paso por este planeta, entendí que se debe tratar de pasarla lo mejor posible, hasta que nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu lo permitan.

Entendí también que la búsqueda está, no solo en conocer lugares, sino en viajar hacia adentro, en buscarse y lo más importante en encontrarse.

 

Esta decisión de viajar seguramente la debí tomar a los 20 años cuando no existían compromisos en mi vida o emprenderla cuando tenía 30, cuando la mujer que amaba me invitaba a recorrer el mundo, pero no fue así. En ese entonces sentía, ni siquiera creía, sentía, que eran los tiempos de la productividad, además el ego estaba en su máximo esplendor. Eso lo comprendo hoy.

Hoy también sé que no hay que recorrer más de 14 mil kilómetros para encontrar una respuesta que le dé sentido a mi vida, no hay que abandonar lo que se tiene para ser mejor o más feliz, lo que sí hay es que atreverse a mirarse en lo más profundo del ser y saber si en el tiempo estimado, antes de trascender, la puedes pasar mejor o por el contrario, descubres que ya la estás pasando bien y te relajas y vives con lo que la vida te ha dado.

Mientras tanto vivo, es una opción para ser mejores, pero no para ser perfectos.

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