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  • Carlos Augusto Albán Vela

Un cabello con corazón

Esta es la historia de Natassja Spinoza, mi sobrina, para mí su historia es una valiente que debe estar en mi portal: Gente que inspira.


Pensé mucho cómo contar su historia, pero preferí que fuera ella en sus propias palabras.


Tengo 28 años soy 1ra generación australiana, hija de dos colombianos. Soy principalmente una madre de una linda niña de dos años. Actualmente ejerzo como administradora de carteras.


He tenido la fortuna de tener un largo, fuerte y abundante cabello durante toda mi vida, lo que le dio un sello personal a mi apariencia física. Con el paso del tiempo me sentía aferrada a mi cola de caballo, que asociaba con la belleza y de alguna manera era una marca de seguridad para mí. Temía cualquier posibilidad de cortarlo, pues pensaba que mi apariencia no luciría bien.


En estos tiempos de redes sociales, hay un mayor énfasis en las apariencias, estamos más preocupados en ver cómo nos perciben, en lugar de aprovechar esa oportunidad para servir a través de estos sistemas de comunicación.

Después de ser madre me he fijado más en estas tendencias culturales y siento que tenemos que hacer el esfuerzo de ser más solidarios, es decir más humanos. No quiero que mi hija le dé más importancia a su apariencia física, quiero que sea una buena persona y piense más en lo que siente su corazón que en lo que proyecta su imagen.

De sumar buenos ejemplos cada día, vamos cambiando el mundo.


Mi esposo ha sido importante en esta valoración de la vida. Mi origen latino, ser australiana, tener una pareja de otro lugar, me permite entender que todos somos iguales, que la piel es sólo superficie, lo realmente valioso está en el corazón, en ser buenos y pensar en los otros.


Cortarme a este compañero de siempre, fue no solo un acto para apoyar una campana, también para liberarme de tantos pensamientos innecesarios, que literalmente te pesan en la cabeza, como ocurría con mi cabello. Tenía mucho por agradecerle, me protegió del frío, refresco mi cabeza, pero despedirme de él, era una decisión que iba a ayudar a alguien y eso fue el principal motivo para hacerlo.


Encontré a Variety una organización que brinden pelucas a niños que han perdido su cabello por razones médicas. Al final este acto me hizo muy feliz y lo quiero compartir en este portal de 'Mientras tanto vivo', pues creo que me identifico con esa búsqueda de bienestar que plantea mi tío, Carlos Augusto, pero especialmente en la felicidad que se siente, cuando se sirve a otro que lo necesita.


#HairwithHeart (Cabello con corazón)

Otras campañas similares en Australia.


https://www.doitforcancer.com.au/shave-cut-colour